Hoy es el día de la institución de la eucaristía... jueves santo blanco, pero también jueves santo de Cristo Rey... Para los guatemaltecos, principalmente para los capitalinos, este día es especial. El moreno nazareno de los ojos verdes, saldrá en pocas horas a impartir bendiciones a las calles de la Guatemala de ayer, de hoy y de siempre...
Acompañemos a Jesús de Candelaria en tan piadoso recorrido. La túnica morada y la paletina blanco eucaristíco ya está lista...
miércoles, 31 de marzo de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
Semana Mayor
Texto publicado en elPeriódico (Sección cultural)
Historia, arte, cultura, fe y tradición. Una expresión colectiva del pueblo guatemalteco y de su identidad.
Por: J. Oquendo/JM. Castillo
elPeriódico
Desiertos de aserrín teñido con añelina de colores vivos, como textiles indígenas. Gruesas alfombras extendidas al infinito por avenidas. El aroma a pino, corozo, mirra e incienso chamuscados. Las comidas de la época. Un tono violeta cubriendo ventanales de esquina y cuadras enteras. Ritmos acompasados de solemnidad en bandas de medio centenar de integrantes y un mar de devotos en las filas de los cortejos.
La orfebrería de los estandartes y ciriales de cada compañía y hermandad, lanzas, escudos, cascos romanos. Levantacables cuidando el tendido eléctrico flotante. Entre el humo un anda de cien brazos con finos detallados de madera representando la pasión de Cristo. Un rictus de dolor en el rostro de los cargadores mientras el Nazareno se mece en un vaivén rodeado de elementos simbólicos inherentes al mensaje de cada cortejo procesional.
Así cabe recordar que en septiembre de 2008 se declaró la Semana Santa en Guatemala como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación por la UNESCO. Un cierto misticismo rodea siempre esta fecha, y no por referirse a una religión o expresión dogmática en sí, sino a un encuentro con lo misterioso: una representación estética de Jesús recorriendo las calles de una ciudad, un pueblo, para implorar por una paz terriblemente anhelada. El cortejo procesional se refleja en el devoto, en el penitente, en el miembro de una hermandad, en el espectador, y hasta en el extranjero. Cada uno de los asistentes tiende a una reacción íntima hacia una procesión: desde los fanáticos religiosos, pasando por el cristiano y el maya, hasta los más ateos y agnósticos. En fin, esta tradición instaurada desde la Colonia ha sido y es una realidad perteneciente al guatemalteco: una época de reflexión espiritual, de reunión y solemnidad.
Marchas fúnebres
La Semana Mayor reúne una gran cantidad de elementos artísticos guatemaltecos: decoración de andas, adornos procesionales, interpretación de marchas fúnebres, creación de túnicas, etcétera. El chapín toma durante una semana al año un momento para reflejar una expresión que no solamente es de fe, sino también cultural. De estas manifestaciones, se mantienen registros de décadas, en su mayoría archivos fotográficos, y recientemente se ha comenzado a estudiar la música cuaresmal producida en el país.
Hablar de Semana Santa en Guatemala es también hacer mención de marchas fúnebres. El guatemalteco Luis Gerardo Ramírez Ortiz, en su libro ‘Días de Muerte y Gloria’, indica que las Marchas Fúnebres Cuaresmales son “ante todo expresiones de religiosidad popular, y tienen como fuente los distintos elementos constitutivos que conforman y estructuran estas manifestaciones de fe (las procesiones)”.
La información que se tiene sobre la música sacra es muy escasa. “Las marchas cuaresmales llevan un título el cual tiene su historia y circunstancia. Este en la mayoría de los casos es anecdótico, transmitido oralmente y carente de documentación escrita”, sostiene Ramírez en su obra.
Consultado Edgar Cabnal, investigador de biografías de compositores de marchas, expresa que es difícil conocer a ciencia cierta obtener los orígenes de las marchas en Guatemala. El experto indica que la música cuaresmal fúnebre, como se conoce hoy en día, tiene sus orígenes en los principios del siglo XX. Aunque se tiene conocimiento que hay marchas escritas con anterioridad, fue a partir de esa fecha que la música sacra empezó a tomar relevancia en el país.
“Una de las marchas más antiguas que están documentadas es ‘La Fosa’ de Santiago Coronado, la cual se sabe fue escrita en 1898”, dice el experto. Entre otros autores pioneros en la composición de marchas destacan Salvador Iriarte Morales, autor de ‘Señor de la Merced’ y ‘Marcial Prem’, quien compuso la Marcha Fúnebre número tres. “Es impensable pensar en la Semana Santa en Guatemala, sin hacer mención de las marchas fúnebres. Una procesión es una serie de elementos que se conjugan y si falta uno de estos se pierde solemnidad”, concluye Cabnal.
Entre los estrenos de este año de marchas fúnebres se contó con ‘Dolorosa de San Bartolo’, del compositor guatemalteco Joaquín Vega Ortiz; adaptación ‘A mi Virgen de la caridad’, del español Alfonso Rodríguez Baena; ‘Caridad de Guadalquivir’, de Paco Lola; y ‘En la cruz’, del guatemalteco Benito Salazar, que no se interpretaba hacía años.
Foto: Semana Santa en línea
lunes, 29 de marzo de 2010
Lindo inicio de semana santa
La tan esperada semana mayor ha dado inicio. El morado penitente ha dicho presente y las interminables filas de cucuruchos han acompañado otra vez a nuestras bellas imágenes de pasión. Es difícil, por no decir imposible, describir la emoción que muchos devotos y devotas hemos vuelto a experimentar este sábado anterior a ramos y domingo de ramos.
En este momento un sentimiento ambivalente de nostalgia y emoción invade mi ser. El primero de estos se debe a que las agujas del reloj indudablemente seguirán su curso y está bella época de a poco llega paulatinamente a su fin. Tres bellos cortejos, sólo en la capital, han agotado ya sus turnos y por ende sus recorridos procesionales y así se han despedido de las calles del centro histórico capitalino. Será hasta el otro año cuando tan amadas imágenes vuelvan a bendecir esta urbe rica en tradiciones.
Lo cierto es que ha sido un lindo inicio de semana santa. En este momento el nazareno de las tres potencias recorre las calles de mi amada ciudad. Ha de entrar, es lo único que lamento con profundo pesar. Agradezco a los amigos (as) y mi familia el haber hecho de esta semana un tiempo inolvidable… Un amigo me dijo el sábado. ¡Gracias amigo por caminar conmigo en las filas!. Yo le agradezco a él y a todos esta gran oportunidad.
Gocemos lo poco que nos queda
Los quiero, familia y amigos (as).
Nos vemos en las filas y como siempre en el museo de la semana santa.
FOTO: Prensa Libre
jueves, 11 de marzo de 2010
Cuarta semana de cuaresma
En la época más sublime del año los días parecen correr a mayor prisa… Las agujas del reloj no dan tregua alguna y siguen su implacable caminar. Esta cuaresma ha sido sublime y he tenido la dicha de compartir con mis amigos los cucuruchos incansables, los mismos que aquel sábado santo a las siete de la mañana en la ciudad de las perpetuas rosas esperaron junto a mi, muertos de cansancio, que se abriera un restaurante para poder desayunar.
Ya entramos en la cuarta semana de cuaresma y eso no deja de preocuparme, la época más linda y esperada, al menos para mi, está llegando paulatinamente a su fin. He disfrutado hasta donde he podido. Cortejos, velaciones y conciertos de marchas fúnebres, han sido parte de las hermosas experiencias que he vivido al lado de buenos amigos.
Sé que muchas experiencias bellas están aún por venir, pero también sé que se acerca el final y en mi se entre mezclan sentimientos de nostalgia con emoción por lo que aún falta. Amo la cuaresma y semana santa. Todo lo referente a esta tradición me encanta.
No sé porque tengo la sensación que pude haber disfrutado más lo que ya he vivido, quizás porque el domingo me tuve que salir de la procesión para trabajar o tal vez porque aún no he bebido fresco de súchiles… (pecado). Aunque suene tonto, tengo tanto miedo de que esto termine que quisiera estancar la cuaresma en este momento y sellarla con este punto y final.
FOTO: Hermano Skiner
miércoles, 17 de febrero de 2010
De nuevo el morado penitente

El olor a corozo y a incienso invade nuevamente las calles de la Guatemala de ayer de hoy y de siempre, la jacarandas florecen y anuncian la entrada de la época más sublime del año. Hoy es miércoles de ceniza, el día tan esperado para muchos guatemaltecos ha llegado.
En escasos minutos cada rincón del centro histórico se estremecerá al compás de las marchas fúnebres. Las calles se teñirán de morado penitente. El arte efímero de las alfombras dirá nuevamente presente.
Nuevamente nuestras almas se llenan de gozo y nuestros corazones laten de forma más acelerada. La emoción invade en cada cucurucho y devota. Hoy empieza una época mágica, llena de misticismo. Vivámosla con amor y devoción.
Les comparto un dato de su interés: la cuaresma en Guatemala tiene su origen en el siglo XVI. Fue en Antigua Guatemala donde se establecieron las primeras cofradías penitenciales. Según historiadores una de las primeros cortejos procesionales fue el de la Consagrada Imagen del señor Sepultado del templo de Santo Domingo. Dicha procesión se estableció por el año 1,570.
Un abrazo cucuruchos y devotas.
viernes, 9 de octubre de 2009
La mejor entrada de mi vida
El viernes santo, la apoteosis de la semana santa Guatemalteca. Tres santos entierros recorren las calles de un abarrotado centro historico vestido principalmente de negro , en una clara señal de luto por la conmemoracion de la muerte de nuestro señor. Sin lugar a duda uno de los días más esperados por los cucuruchos, pero el más triste por lo que se conmemora y por que lo que dejaremos de vivir.
Este viernes santo tuvo algo especial, uno de aquellos regalos que Jesús nos da a nosotros los incansables cucuruchos. Mientras caminabamos ya de retorno para el templo dominico detrasito del anda con la banda de musica, se nos anuncia que este año la banda no entraria al altar mayor como de costumbre sino lo haria al coro alto del espectacular templo dominico, y asi fue al llegar el Cristo del Amor al atrio del templo, los músicos y algunos priveliagados cucuruchos subimos a ubicarnos al coro alto del templo, y con acústica increible oimos la mejor Fosa de mi vida mientras el santo entierro terminaba.
La emoción era evidente entre los musicos, y los que presenciamos aquella bella entrada. Las lagrimas no se hicieron esperar en aquellos sublimes momentos en que Jesús nos regalaba la mejor entrada de nuestras vidas.
Este viernes santo tuvo algo especial, uno de aquellos regalos que Jesús nos da a nosotros los incansables cucuruchos. Mientras caminabamos ya de retorno para el templo dominico detrasito del anda con la banda de musica, se nos anuncia que este año la banda no entraria al altar mayor como de costumbre sino lo haria al coro alto del espectacular templo dominico, y asi fue al llegar el Cristo del Amor al atrio del templo, los músicos y algunos priveliagados cucuruchos subimos a ubicarnos al coro alto del templo, y con acústica increible oimos la mejor Fosa de mi vida mientras el santo entierro terminaba.
La emoción era evidente entre los musicos, y los que presenciamos aquella bella entrada. Las lagrimas no se hicieron esperar en aquellos sublimes momentos en que Jesús nos regalaba la mejor entrada de nuestras vidas.
miércoles, 15 de abril de 2009
Mi Cucurucho...

Calma, ya llegaste. No perderás el turno. Ya estás aquí, apresurado, pero justo a tiempo. Ya vienes otra vez, con tu túnica morada, con tus manos enguantadas, la cámara lista, el capirote bien planchado y los zapatos lustrados. Se te nota el entusiasmo. Yo que te conozco tan bien sé lo mucho que has esperado este momento, pero debes saber que yo también lo he esperado, quizás mas que tú. Mi motivación es otra y es que deseo que ojala éste año si sea el definitivo, que éste sea en el cual por fin, después de tantos años de vernos cada Viernes Santo, o Jueves Santo, o Domingo de Ramos… me empieces a conocer y a reconocer. Mira, no lo tomes a mal, yo sé bien (vaya si conozco) de tus rectas intenciones, de tus desvelos y sudores en cuaresma y semana santa, se bien que tu entrega en la elaboración de adornos y alegorías, de conciertos y velaciones es sincera y real… no, si eso esta muy claro. Por algo eres cucurucho, como lo fue tu padre y tu abuelo.. y los padres y los abuelos de ellos; no, si yo lo sé bien, que tu entusiasmo es verdadero, que me amas y que te entregas a conmemorar mi pasión de manera intensa, haciendo de ésta época, tu momento de encuentro conmigo.
No te confundas y creas que esto es nuevo para mí. Así ha sido desde hace mucho tiempo, recuerdo muy bien cuando tu padre te puso tu primera túnica, él estaba muy orgulloso (yo también, no creas…) la abuela dejó mucho ruedos y dobladillos altos para que cuando crecieras, la túnica pues se desarrollara contigo. No olvido ese primer momento, tenías miedo… no lo niegues (a mi… vas a negármelo a mi, que todo lo sé…) te asustaba un poco la cantidad de gente, los otros niños vestidos como tú (¿ recuerdas como algunos lloraban…?) te inquietaba mi imagen, ensangrentada, doliente, herida, pero pronto supiste (tu padre así te lo explicó) que esa sangre, ese dolor y esas heridas eran por amor a ti. Tu mente infantil lo comprendió a medias, pero el Espíritu Santo, hizo la otra parte. Cargaste tu primer turno en la procesión infantil y sin saber porque, supiste que ibas a ser cucurucho toda la vida.
Te enamoraste de las filas, de las alfombras, los huertos te parecían (a mi también me lo parecen) jardines hermosísimos; las marchas sustituyeron a las rondas infantiles y a las canciones de cuna (¿ recuerdas cuando dormías con las notas de “La Fosa”?). Creciste y la adolescencia te hizo ver que cucurucho, ibas a ser para siempre. Las Marchas compartían el espacio junto a la música de moda, tus motivaciones eran de cucurucho y esperabas la cuaresma más que la navidad. Nunca entendiste (en el fondo… yo tampoco) a tus amigos que el Viernes de Dolores iban de paseo a la playa, al puerto, al lago y que regresaban tostados por el sol hasta el Domingo de Resurrección, ellos tampoco entendían porque si tu te quedabas en la ciudad, también llegabas de vuelta a clases cansado pero feliz, y lo que mas les aturdía era que regresabas quemado pero únicamente del rostro… tu sonreías y los compadecías, “no saben de lo que se pierden”. Creciste y la tradición continuó, viste muchas cosas pasar… crecieron las andas, aumentaron los itinerarios, cambiaron directivas y párrocos; pero tú siempre igual, siempre fiel, siempre a mis pies. Llevaste a tu novia a verte cargar y poco a poco la hiciste una cucurucha. El matrimonio compareció y vinieron tus hijos y tus hijas y todos ellos inundan de morado y de negro la sala y las habitaciones de la casa: madrileñas, capirotes, lanzas, cascos e incensarios… todo lo que hay en un hogar cucurucho; sé bien los años en que estuviste a punto de colgar el capirote (no creas… yo me fijo en todo) y fui íntimo testigo de como tú, empujado por la costumbre, por la tradición… pero sobre todo porque yo así te lo hice sentir, corriste a última hora a inscribirte y a sentirte acariciado por el cartabón (recuerdas… eran mis palmadas de satisfacción en tus hombros).
Ah… mi cucurucho, me gusta llamarlos míos, pues creo que me lo he ganado y que ustedes también tienen ese derecho… (¿ sabes que los cargadores me recuerdan mucho a Cirineo…?) ;pues te decía mi cucurucho que cada vez que pones tu hombro en el anda es como si me ayudaras un poco con los pecados del mundo, muchos te dirán que eso no es suficiente, (de hecho… no lo es…) pero yo se bien cual es tu intención y eso es bastante. Yo te conozco desde antes, desde siempre, sé que eres un ser humano lleno de defectos y que caes a cada momento (¿ olvidas que estoy en cada confesionario del mundo…?) sé tu lucha diaria por ser mejor, y eso me llena de satisfacción. Por eso es que eres un predilecto mío, por eso es que espero que –como te dije antes- cuando nos veamos éste Viernes Santo, o Jueves Santo, o Domingo de Ramos… me empieces a conocer y a reconocer. Que me conozcas en la palabra, para que creas en mí en espíritu y en verdad. Que recurras a mi Madre (que es la tuya…) y que la frecuentes confiado y extasiado como lo haces cuando vas en procesión y te quedas allí atrasito, en donde ella va, con su dolor que es el mas grande de todos, haciendo su papel de corredentora en silencio y con obediencia. Deseo que me conozcas bien, para eso debes tratarme me encontrarás en el Sagrario esperándote como un amigo, para platicar, para que me cuentes tus cosas y yo te pueda aconsejar, o simplemente para estar juntos, en silencio, que a veces (y tú lo sabes bien..) es también oración. Pero ojala que esta vez, en éste turno, me reconozcas en el hermano, en la cruz de nuestros hermanos, esa en la que nadie reparte el peso de aquel enorme madero que agobia al prójimo y que muchos se niegan a llevar pues creen (a veces tú también) que no es nuestro, que es problema de otro; todos están acomodados en la ilusoria vida de confort y vanidad; todos huyen a la cruz y se alejan de ella. Mi corazón desea pues, que me reconozcas en tus hermanos, sobre todo en los mas necesitados, los mas pecadores, los mas marginados… que me reconozcas en cada persona, en los amigos y en los enemigos, en los que te hacen bien, y en los que te procuran el mal y que a todos ellos los ames, tal y como yo los amo... (que difícil), que las procesiones sean una oportunidad de servir a los demás, que perdones, para ser perdonado y que te entregues por fin… a Mi. Ojalá que cuando termines cada turno en esta Semana Santa, y al dejar el brazo (yo se bien que con sincera nostalgia e íntima tristeza) y sacar el hombro del anda donde me llevan por las calles, estés fortalecido para meter el hombro en la Cruz : en la tuya, pero sobre todo en la ajena. Ojala que ésta Cuaresma y Semana Santa, me conozcas y me reconozcas, mi fiel cucurucho, para que así el próximo año, seas un poco mejor.
Pero Bueno…. Mi cucurucho (ya no te quito el tiempo…) ponte los guantes… y busca tu brazo, prepara tu alma que mi anda ya se aproxima, recuerda que cada turno es oración y ojala que éste del 2009, sea de conversión. Buen Turno… y te veo en la fila.
Jesús.
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